HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No se trata de la paz, ni del encuentro. Es otra melodía de locos, alfiles del Lete, desahucios del paraiso en arena vomitada sobre los alces.. cuando de tus cicatrices revierten las estrellas la soledad que nos ampara. Y andamos queriendo parar el tiempo en el mestizaje de los suburbios. Con ese grito del imposible mezclando en tu cigarrillo la locura y los dioses, como latas pateadas de cerveza, entre cementerios que anillan la distancia verde de tu amor entre mis nichos. Y me estremezco con el acordeón de lo que ya no existe. Buscar la mirada, es ir ciegos saboreando la ingravidez de lo que nos robará todo. Con una mano en la guitarra y la otra en la muerte. Haciendo señas a los fantasmas.. gravitando los pueblos desaparecidos en los gritos de las venas como la única manera de volver.

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