HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Nunca he sido buena alumna de nada ni de nadie. Mis referentes solían ser escritores ya muertos. Tuve prejuicios contra los vivos.  Mi camino fue desordenado, empírico de la risa verde de mis ruinas sobre el cabaret y a la salida del cine con tu cuerpo golpeado en barcos de la deriva. Hoy habito un lugar despoblado. El trato de igual a igual nunca fue fácil para mí, sino con los perros. Algo en mí me ponía a la defensiva o al fuera de campo. Algo primitivo agasajado a mi hueso como flor de abono y de aire. Mis problemas sociales empezaron cuando me hice preguntas metafísicas. Y no las atajé. Me empujaron a la marginación y el exilio. Y blabla otras historias del puerto y el vino, de ciertos encuentros que acabaron otra vez en la distancia de la muerte. 
Tal vez.... mi oscuridad proviene de ahí. Del sentimiento condenado al éxodo. Del amor acorralado en medio de la nada, impenetrable, con una lengua muerta e instrumentos desaparecidos buscando el humus.

No hay comentarios:

Publicar un comentario