HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

 Estoy recordando. Todavía algo detenida. Se mueven esas puertas en tu dibujo de tiza. Quema el incienso tu nombre donde la mar vuela. Fuimos de todo, peregrinos. Presos y hoces y machetes, del latido de la mandrágora, de la lluvia oscura tiñendo en tus párpados un lamento que flotaba como el motivo para nunca más llorar. No pude comprenderlo del todo. Hasta que no estuvo lejos para siempre. Hoy no importa. El violín tiene tu mirada acribillada hacia el infinito.... Me voy de todo y llego a todo por primera vez.

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