HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Suenan otra vez esos cuernos de mamut con la respiración del neandertal atravesando montañas congeladas.
Allí, fuiste látigo y perdón, del grito del hambre, encima del andén.
Estaba muy borracha el 12 de agosto, con tu hijo muerto en mi vagina.... haciéndonos esos bastardos del verbo y del cuchillo. Me agarré a tu cuerpo para no hacerlo al del diablo. Sólo comprendieron las hogueras. Y allá, ese animal sacó los dientes y jugó a comernos vivos, cuando la anciana perdía un cable y un puñado de garbanzos, en ese cementerio, camino del bar, donde te pillé tan jodido rompiendo espejos en mi espalda. Respingué, puse cara de mosquito azul, te tomé del brazo, nos empujé al suicidio arreglando cuerdas en la -teoría. Tú ya sabes. Tú estabas peor que yo.

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