HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo que escribir. Tengo que volver a la creación, al motivo de la escritura, a su atardecer volado por los aires en unos ojos abiertos de tempestad cuando parece que todo acaba. Ese mundo supuestamente espiritual tampoco es el mío. Éste planeta tampoco lo es mucho. Pero es la mar, la tierra removida, la mano en mi mano, el vino en el cáliz del viento. He hecho muchas idioteces estos días, por la sugestión de la grieta de la realidad. Por mis recuerdos psicóticos. Por la necesidad de lo Imposible. Y eso no es bueno para mi escritura. Si yo alimento las visiones, si las busco, si creo en su significado, todo se llenará de visiones. Ayer por ejemplo subi al monte a la anochecida.. buscaba con una especie de radar telepático un lugar luminoso para quedarme y empezar la meditación... y cuando la empecé el horizonte que veía se volvió una ilusión que se desfiguraba y sentí que iba a empezar a volar. Sentí un color en la tierra que nunca había sentido, una belleza desolada, un arrebato. Yo lo provoqué, porque yo buscaba algo así. Y eso no demuestra nada. No es algo a lo que asirme, aunque tampoco lo es, la realidad de los humanos. Estoy confundida. He estado sintiendo muchas cosas que hacía años que no formaban parte de mi vida.  Anoche también vi rostros macabros, el más nítido fue el de un hombre de una tribu, parecía a la mitad un mono y tenía pintura en la cara. Ese tipo de cosas... llevan a un camino de humo, a historias raras de reencarnaciones y espíritus, ese camino abre el abanico de todo lo imaginable, borracho de amanitas, sin ninguna estructura que lo vuelva un arma. Porque se necesita la fe, y la fe, es una trampa.  Si quiero que ese mundo de las visiones y el éter, cobre una estructura que me dé un motivo, y sigo por ahí, crearé la estructura delirante echa a mi imagen y semejanza... porque uno sólo se puede mover por ahí con el delirio, cualquier creencia en un dios o en los espiritus o en todo eso, necesita obligatoriamente la paranoia.  Mi problema es que una parte dentro de mí, cree empíricamente en algo inefable, algo que se conectó conmigo cuando tenía unos 16 años. Tal vez aquello empezó por mis viajes con las drogas... tal vez fueron provocados por sustancias.... Yo vi cosas que volvería loco a cualquiera. También sentí la más profunda de las bellezas y de la sensación de infinito y libertad. Pero eso no demuestra que aquellos lugares en los que estuve tengan detrás un universo. Ni tampoco puedo saber que son producto únicamente de las nuevas conexiones neuronales que provocaron las drogas. Las sincronías, las visiones, los latidos enérgeticos, el olor de otra realidad unido umbilicalmente a un raro instinto que lo abría. He conocido a muchas personas que vivieron algo paralelo a lo que yo viví. Y sintieron esos mismos poderes e infiernos. Pero eso tampoco demuestra nada. Yo me baso en lo que veo y en lo que siento, en lo que toco, en lo que amo. Pero he visto cosas rarísimas.  No sé si por la sugestión.... o porque realmente hay un lugar donde existen, donde el tiempo y el espacio desaparece y entra en otra dimensión.

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