HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo que ir pronto a la montaña... a la soledad... Creo que me ha afectado ésta ciudad de fantasmas, se me ha arrancado un nervio a las trompas de falopio de las flores de la noche. Tal vez absorbo el quebranto del hormigón. En algún lugar de mi mente.. donde no soy consciente. Y eso me hace vivir en una laguna de muertosvivientes, acechante, rota.
Estoy esperando a que me llegue el djembe... creía que llegaría hoy o mañana y he llamado y me han dicho que hubo no sé qué problema y que llegará el lunes.
Tal vez me falta el amor... la mar, los peces, las islas de lo desaparecido en medio de ninguna parte. 
Sé que ya no seré nunca una suicida. Yo quiero mirar a los ojos a la muerte cuando me vaya a tragar. No renunciaré jamás. Pase lo que pase... buscaré la música de lo impenetrable. 
Hoy he recordado... como un mal, los hombres con los que estuve. Todos ellos me dejaron la hiel y la muerte... Algo cautivo a la puta necesidad de lo humano y de la necesidad. Algo sucio. Algo ya intolerable para mí. Prefiero el amor de las montañas. El de los humanos ya no lo quiero como amantes. Sï, como compañeros de éste baile de ayahuaska y de mendigos. Pero nunca más de esa manera.  Eso me sería una traición a mi propio camino.

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