HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo recuerdos desordenados.. desde los 18 hasta los 25. Hice el camino de Santiago....  estuvo la Salvia Divinorium, otra hierba mexicana.. que no recuerdo el nombre y sé que se mascaba y entraba por los poros de la lengua.. Viví una época con dos colegas en un piso. Estuve por Matavenero. Hice viajes a ninguna parte en el incendio de la desolación. Estuve detenida 4 o 5 veces. Y tuve 3 juicios. La policía me llevó al manicomió en 2 o 3 ocasiones. Amé a 3 o 4 hombres. Fui infiel a ese amor. Busqué el camino en miles de paredes equivocadas. Me dio por lo ermitaño. Fui una jodida psicótica, paranoica y etérea, surrealista y me entraban ataques de risa macabros. Tuve muchas clases de visiones. Escribí poesía. Fui terriblemente desgraciada.. Y volatilmente feliz. Estudié en la escuela de arte. Y emprendí muchas historias que abandoné.  Fui sombría.. y creí también en el amor y la paz.. de los hippies. Vivi y morí muchas veces. Sufrí la absoluta ausencia del pensamiento y el sentimiento, y volví al baile del peyote. Aunque todo eso ya no importa demasiado. Creo que me han traido esos recuerdos... el recuerdo del estramonio. Tal vez por ahí hay un cabo suelto. Mi mente en esos años funcionaba como la nitroglicerina. Me entraban ciertos arrebatos incontrolables. Me iba sin nada en los bolsillos.. a vagar por carreteras en las noches... tenía dentro todo el hambre del fuego. Entre la muerte y la vida. Recuerdo una noche... que fue importante en mi espíritu.. fue la vez.. que encontré por azar las canciones de Arturo Meza... la primera que escuché de él, fue "perros guardianes".. me llenó de euforia y de placer... yo tendría 19 años... de aquella dormía por el día y no por la noche... empezó a sonar su música.. y yo entré en un arrebato, empecé a bailar salvajemente mientras pintaba las paredes con carboncillos y ceras.. sentía que estaba sacando los fantasmas y metiéndolos en la pared, sentí que revivía.. bailaba y reí enloquecida... Al día siguiente cuando me desperté... y vi las paredes con la luz del sol.. me dio un terrible espanto... esos dibujos.. esas manchas como del infierno... y fui a comprar pintura y lo cubrí todo de morado.  De aquella me había agarrado la yerba del diablo. Estuve agarrada por ella, hasta el exorcismo del éter de 2009. Escuché a Arturo Meza.. varios años..  Y en noviembre de 2008 le escribí una carta. Cuando él me respondió me enloquecí de amor. Crucé al otro mundo.

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