HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Tengo una herida.... que cada una de mis vivencias ha ido abriendo con fuego sobre mi camino. No sé si empezó por la lucha metafísica o por el acordeón del destierro. Durante años... fui contra ella, soñaba y buscaba mi felicidad, ahogándola en el fondo de mi sombra y renaciendo intacta de sus cuchillos. Creía en el imposible, creí en la felicidad más delirante y perfecta, y aunque ella me atrapaba en un presidio de arañas y porros, yo miraba más allá, donde me aguardaba la mar y nunca más conocer el sufrimiento ni la jaula, salir volando para siempre junto a los unicornios.  Pero siempre fracasé en ese intento de felicidad. Hace un año, me posicioné en la defensa del espíritu de esa herida. Ya no eché los naipes para sacarla de mí. Y comprendí que mi camino es el de la soledad. Hay algo en mí.. que nunca permite una relación completa, libre y verdadera, con otro humano. Es una especie de alergia, de defensa y espada y pared, de cirros de hachís trayendo la tormenta, de teatro mal pagado a las puertas de un crematorio cuando llueve absenta y todos somos rareza amotinada de la flor de las espinas.

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