HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Todavía todo está mordido por un abstracto. Hay un nacimiento... y una playa que retrocede a las profundidades donde esos peces hacen brujería con el silencio roto de la tierra.
No sé cuál es el poema. En tus huesos aquella noche apretó sobre mis heridas una continuidad de mandrágora y de calambre. La voz no podía abarcar el fondo de la voz. Por eso me di a las onomatopeyas con tu alcohol en mi pecho. Nada fue inútil. El sufrimiento empujó como un baile de peyote la mirada al imposible. Nunca pudimos vivir sin pretender lo Imposible. Hoy ha vuelto el agujero del cielo a comulgar con tus flores tristes. Desde dentro el viento vomita el comienzo de los mares. Mis diarios esculpen hierba en el extremo de tu mármol. Fuimos los dos, las paladas de tierra y el mueto, y en el sueño helado, una luz viró el alcance de la nada en tu puño cerrado cuidando las polillas.

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