HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Todo ha cambiado. Debo bailar. Ayer.. antes de los embrujos, tuve un ataque de desasosiego... lo refractario que quería volver a viejos refugios de la amnesia y del humo. Lo que se sentía en medio del abismo. Pero no se puede volver atrás, eso significaría mi muerte.. porque ha nacido del miedo. Sé que mi mente funciona desde diferentes estados de conciencia. Antes llamaba a esto, múltiple identidad. Hoy sé lo que es. Debo escuchar esa zona más profunda.. en los estados de conciencia más mundanos. Pero no debo equivocar el camino. Porque hay zonas en la conciencia que cuando nacen de cabos sueltos expulsan el delirio. El delirio es como una planta mágica, da el conocimiento, pero lo hace en un umbral muy peligroso que puede exiliarte para siempre.
Yo he tenido un estigma... y ha sido el de los manicomios. Eso me ha hecho dudar de mí misma. Los manicomios patologizan lo que los tristes cuerdos pegados a su recto, no son capaces a sentir. Es como si se te echara encima... un ejército. Todo lo que te rodea.. te señala como un enfermo, te inoculan pastillas e inyecciones que apagan el resplandor y tu capacidad de moverte. Te meten en la prisión más sanguinaria, porque lo hacen con la metafísica y con la carne.  Pero se puede salir de allí. Y serás más fuerte.

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