HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Todo ha sido un vals, con cuerdas de sangre de serpiente marina, flotando sobre lo incognoscible. Agitándonos entre el pozo y el faro, como moléculas de coñac transnochado queriendo poseer tu sangre... chupando en tus ojos, mis ciudades destruidas, mientras los perros aullan el fin del sol... entre tus ruinas y yo lloro fuego en el silente de tus piedras.
Busco con sed y con ausencia.. esa partitura. Alguna vez vivió en tu grito de etanol y de payaso, entrando en mi vagina, roncando los acantilados en mi angustia, mulléndome de sal y brújulas de ácido, cuando no hay nada qué hacer entre los humanos.

Ayer.. cuando tocaba el yembé, me pasó algo que ya me había pasado más veces. Antes de que se acercara X. para entrar en mi habitación... sentí como un hueco, un calambre de vacío y detención, muy marcado en mi oido derecho. Eso me sacó del lugar al que iba y pensé que alguien venía, y en unos segundos, X. entró. El otro día en el pueblo me pasó algo parecido, algo me sacó del viaje y unos segundos después sonó mi teléfono. Esto me pasaba en mi adolescencia... cuando entraba en trance con el hachís... el trance me advertía. Aunque entonces, cuando me interrumpían... yo me ponía como un lobo.. y era agresiva e intolerante.

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