HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Todo se mueve muy rápido. Me golpean las ventanas tus manos vacías donde tendemos al agua la palabra perdida. Ya no me sirven las mismas nociones...  al pisar la hierba, un latido hunde en el hueso un alarido de las profundidades y ya no se puede cerrar los ojos. No sé si iremos otra vez a la locura disfrazados de torres en llamas con escudos de etanol... o alguna orilla, besará lo desconocido. Nos tenemos en pie, con medio cuerpo pulverizado flotando en las estrellas. Yo he de irme un día a américa y encontrarme con los indios. Mi vida de aquí, es una ilusión sujeta al drama y al pis de los duendes, todo lo que juega a matarme, descalza zanzadas de barro, en el grito de las polillas. No hay tiempo para temblar, ni para cerrar los ojos y vivir en paz. No puede haber paz mientras hogueras subterráneas desentierran los muertos de la tierra en pentagramas de hierro fundido... que se subirán sobre las águilas y nunca dejaran dormir al que piensa con monedas y toca la tierra como si fuera un supermercado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario