HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Vengo de la calle... un viaje por mí misma.. un arrebato a través de la abstracción y la música, recuerdos de rocío de piano en las botas viejas que sujetan una espada en el abismo. El amor y la ausencia. La euforia y el acechar de lobos. La lágrima, el perdón, la conmoción de lo extraordinario. Todo fue muy hermoso... entre todos los mundos... con una orquídea clavada de tus cuencas vacías a las mías. 
He estado como flotando. He recuperado la atmósfera de ese confín de la nada. Antes chocaba con la náusea de las raíces de árboles muertos en mi vientre. No sé dónde estuve todos estos años. No estuve en una realidad colectiva, pero tampoco estaba.. en el corazón del éter. Andaba como una piedra y un tirachinas entre pirómanos y locos, hambrientos y viciosos de luna, sombríos defensores de todo lo que acaba. De la locura nunca volví, y sin embargo también traicioné sus frutos. Ahora habito algo más verdadero, y sin embargo tampoco tiene un comienzo ni un fin... ni cierta tierra en la que quedarse.

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