HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Viví.. muchos años.. en un lugar extraño. Con pies de plomo en saliva de mariposa. Con esa voz de los oboes.. fadando las caracolas del barro aprisionado en tu belleza. Sólo en tu sepulto volvía la madre a susurrar los secretos del bosque. Fue allí donde lo conocí. Cuando el infierno congelaba las flores de la mesita, y el corazón de un jaguar jugaba a matarnos. 
He conocido todas las distancias. Fui brújula de todas las separaciones. Hoy abraza la ceniza a nuestros hijos muertos... cuando las orillas regurgitan historias demasiado complejas para asirse en tus recuerdos. Somos rayón y tiza... de evocaciones imposibles cuando hierven las cicutas los nombres del cielo ensangrentado en las piernas de tu piano saltando sobre el cieno.
La dormidera de claveles del precipicio.. empujó en tu beso, la cerradura de los marchados. Yo también enjaulé esa palabra en el suicidio de la luz sobre tus heridas de barro cuando abrir los ojos eraa perder para siempre la tierra.

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