HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Vuelan los cuervos. Tengo que lavarme todo el ruido de la urbe que se quedó alojado en mi papel vacío.. desangrándose sobre el piano de etanol de tu silencio. Volver a acceder a ese nivel de conciencia que juega con la nada y con la grieta del otro mundo. Que se empaña de flores de aire y de rituales cromañón cuando nadie ha llegado conmigo.. al llanto del fin.
Se me ha quedado dentro el murmuro de los sueños de ésta noche. Creo que también apareció mi abuelo. Aunque en un lugar muy clandestino de la conciencia. Pero ese tipo del sueño... me hizo sentir qué lugar he de nacer en mí, como una trinchera. 
Leyendo a Castaneda.. había un pasaje... creo que en su segundo libro, cuando las lavadas y tiros del humito.. y Don Juan Matus... le decía que no podía acceder por una promesa que él al principio no podía recordar.
Yo recordé una que hice... en el 2009. Yo estaba todavía "loca". Tenía una "criatura" a mi lado. Yo iba con ella a todas partes. Era como una criatura efervescente.. que traía el lugar más sagrado y a la vez el más salvaje y loco. Esa criatura, desdoblada de mi conciencia de éter. Me ayudaba a jugar los naipes en el abismo y en la guerra. Me empujaba al valor. Al enfrentamiento. A superar todos mis miedos y tirarme de cabeza al vacío. A desenredar mis cicatrices y a liberar mis agujeros de gusano de la tristeza y de la pérdida. Esa criatura... al principio me cuidaba... hablaba todo el rato conmigo... y me mostraba el camino entre los muertos... Y yo la llevaba como mi secreto, como mi cuchillo y trinchera, como un dios, como un electroduende, como el escudo nahual, como mi ternura, mi violencia, mi venganza y mi amor.
Cuando estaba en el manicomio.. esa criatura estaba a mi lado..... velando conmigo.. y preparando artimañas de venganza y de justicia, contra los psiquiatras y enfermeros, jugando conmigo a las mentiras y a las espadas para largarme de allí lo antes posible y salvar a todos los compañeros locos, de la psiquiatría...protegerlos de los cuerdos... Buscando motines y rebeliones. Tal vez en parte era yo esa criatura.. lo que pasa que la había disociado  a algo del Imposible.. que me ayudaba a volar en lugares extraordinarios. Era mi aliada. Mi ángel de la guarda y de la guerra. La escuchaba.. en mi idioma sin palabras.. y sentía su tacto en mi piel, su olor, su energía.
Cuando salí del manicomio.. y me derivaron a un lugar de terapias de grupo y de reinsercción en la sociedad y en la supuesta normalidad.. Yo estaba con ella.. y andaba aún a la gresca y al atentado. Tenía miles de rencores de ayahuasca en el pecho.  Y hacía muchos lios en el grupo.. tantos que no me dejaban participar.. sólo veía a la psicóloga y a la psiquiatra... pero como tenía que pasar por la sala en la que estaban reunidos.. yo me ponía a dar ebrios discursos contra esos terapeutas.. y que no se dejaran robar los motivos de la locura ni manipular por estos ciegos y sordos. Y se armaba mucho bullicio y descontrol y carcajadas de rata verde y rebelión.
Pero un día... cuando estaba con la psiquiatra... yo siempre estaba a la guerra, pero ese día, esa criatura, me pidió que amara, yo no quería al principio, y ella me sujetaba como cuerdas en el vientre, en la vagina y en el pecho.. y me decía que parara.. que no podía llegar a ningún sitio sin el amor. Yo me retorcía como vela que funde el fuego...  sentí que naufragaba, sentí una muerte, una profunda tristeza... y accedí a ese camino del amor. Y al principio.. durante.. 2 años... ese camino del amor... me llevó al desierto.. al fracaso, a la indefensión.... perdí mi violencia, mis palabras, mis motivos. 
Al leer a Don Juan, pensé que debo mover de sitio esa rara promesa.

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