HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Yo no toco el dyembe para hacer música. Aunque busco el ritmo del cosmos. El ritmo secreto. Aquél que  los neandertal  y los cromañón ya tocaban. Vino antes el alarido y el mamporreo que la palabra. Vino el tambor mucho antes que los nombres. He encontrado en él, la manera.. de entrar en trance.. y a la vez.. mover el cuerpo, desde otra energía... desde el otro lado.. desde la grieta... y mover las energias resistentes en mi ser y transformarlas. Alguna vez utilicé ciertas plantas para entrar en el trance. Yo era una viciosa del éxtasis. Eso me trajo muchos problemas y mucho sufrimiento. Ahora soy capaz a sentirlo, sin drogas, de una forma mucho más íntegra y natural. He descubierto tocando el dyembe, algo en mí.. que nunca había experimentado... unos movimientos en el cuerpo.. nacidos como del viento, espontaneamente salvajes, incontrolables..., una forma de bailar... de sentirme.. y una energía... que yo no me conocía y que me ha llevado a algo muy bello. Como si alguna vez en otro lugar ya hubiera tocado lo mismo que ahora toco.

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