HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Acabo de comer.. un poco tarde, todo ahora toma la ausencia de los horarios entre esos baños de tiza. Tengo sueño... es cansado recordar como si detrás hubiera un mecanismo que explicara el poema olvidado. Y no lo hay. El órden es incognoscible. Lo que fue determinante fue metafórico. Y siempre influyeron muchos más comandos de lo que hubiera querido el poema. Cuando escribo manipulo la información y la dirección del verbo, porque desecho parte de la atmósfera. Lo mismo que cuando siento o uso mi memoria, sólo tomo cubismo, caprichoso del ansia del vino de mis huesos. Todo es mucho más complejo que el lenguaje. Hay ciertos perfumes que llaman a ciertos lugares de la conciencia que se activan en el ejercicio sesgado de esa música. Pero escucharlo todo al mismo tiempo sería tan intenso, tan cerca de la muerte, que sólo se puede palpar en el Silencio.
Me he creido un bisturí en mis laboratorios. He usado mi sentir como una costurera que en el fondo ha querido que nunca más fuera mío. Y entre esos caminos.. he atravesado mi teatro, mi desierto, mis sueños y la multiplicidad de mis yoes y de mis muertas. Y eso podría seguir siendo así como un bucle eterno.... y nada de lo que hiciera o pensara entre esos escenarios sería cierto.
Me he dedicado a hacer literatura con la ausencia de la certeza que siempre ha estado en mi pecho. Puedo contar mi vida, de forma antagónica. Un mismo hecho del pasado puede alimentar al alcohol del muelle, a la rosa, a la tumba, a la nada, a la ternura de los locos, al olvido. He perdido todas las matemáticas entre mi paso y mi huella.  El texto que escribí antes, al que no le puse belleza ni codicia del verso.. podría haberlo llevado a otros lugares... que también fueron verdad y fueron mentira en la jodida abrasión bifurcante y unificante del éter. 
He perdido del todo la idea de la cordura, de la locura, la diferencia entre el gas y las rocas.  Es cierto el verde del valle.... pero su poema en mis ojos, no es el mismo nunca. Lo que yo escribo absorbiendo mi ausencia en el oleaje del color, no es nunca una constante. 
En mi pasado me he dedicado a fingir falsas arquitecturas en la dirección de mis pasiones. Y las he vivido en extremo y carne, cuando siempre fueron literatura. Todo lo que asocié como real en mi sentimiento y en mi digestión de la hechura y percepción de la supuesta realidad... lo hice anclándolo a una trampa poética, mientras yo era llamada por otro lugar del que nunca supe escribir ni una letra. 
Las palabras son un engaño que llevan al laberinto. También lo son los sentimientos. La cuántica de la vida es demasiado compleja para explicarla. Y nuestras almas... son raras cucharas que no son dueñas de la sustancia ni del esplendor. Tomamos por nuestro lo que no es.
Y todos los valores.. que escribimos, sobre el amor, la dignidad, el sentido de nuestras vidas, están anclados a la ceguera, a un segmento. Porque somos algo mucho más profundo y complejo que lo que podemos nombrar sobre la creencia de lo que somos y de lo que es o lo que queremos que sea.

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