HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora el silencio... la desesperanza descalzando la mueca de cartón y plastilina en habitaciones incendiadas enviándote voces clandestinas de cantos lejanos. Esa sensación de que la casa está partida por la mitad y entre la intemperie y las criaturas de la noche a desmenuzar las floresy a habitar balas y golpes donde cierras los ojos y tocas la invisible mano de la distancia.

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