HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora el sonido de los zarzales lejanos. Cuentos de pintura enmascarada en un latido que no entiende ni dios. Arriesgamos el corazón y la compostura, en cada canción amada, y últimamente ninguna es comprensible, ni es posible tocarla, ni tiene un rostro, ni una historia humana.
Siento como en la película del arrebato, que mi ser, ha sido devorado, por todas las metáforas que escribí y que quemé en mi corazón volado por los aires. A veces siento tanta belleza al mirar los chopos que pierdo del todo la idea de que soy una persona y de que tengo un pasado. Viajo sobre mecanismos volatiles hacia la idea de la idea de... y todo es una percepción metafórica, donde la tragedia y el humor se mezclan en una paradoja de anémonas y estrellas. Siento a veces que estoy a punto de morir y a veces que no es real ni la vida ni la muerte, y que yo ni siquiera he nacido. A veces tengo la sensación de entrar en otro umbral atraida por otra dimensión y cuántica rompiendo las palabras y la lógica.. y allí me vuelvo un ave de ceniza y un vocablo del agua. Y cuánto más entro allí y más feliz soy en su éter, más lejano se vuelve todo lo demás. Y estoy mil libros más lejos de los semejantes. Cuando estoy allí, soy niña, soy perro, soy mar, soy nada, soy pólen. Aunque nunca puedo hablar de eso con nadie. Cuando hay alguien, eso ya no me acaricia. Eso sólo vive libre conmigo, cuando dejo de ser, cuando me la trae al pairo todos los hechos, futuros, planes e historias de mi historia y de la de los demás. Sólo en esos lugares he sentido a Dios. Yo desde que era niña quería volverme un pájaro y jamás regresar.

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