HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora hay un silencio. Una palabra escamada entre las callejuelas de esas canciones suburbiales que penetraste en un papel vacío que usaba tu ausencia en mis habitaciones para dibujar los gritos de la grieta. Esos símbolos han nacido de una representación teatral y sanguínea... que ocultan laberintos con ventanas cosidas a balazos sobre una oscilación magnética de algo que se mantiene siempre en el siguiente verso, incognoscible.
Yo he estado siempre siguiedo su hoguera. Mientras mis pasos se sumergían transversales de esa morada que se rompía en tu fiebre. Por eso hoy el lapicero aulla, la sombra de tu espejo en las líneas de la mano de la eterna extranjera que lasciva tus versos donde no habrá llegado nunca el aquí.

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