HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora tengo que ir a un pueblo que está a unos 25 km de aquí, para quitarle los bichos al perro... y hacer alguna compra de verduras para tener unos días... tabaco... y esas cosas. Me jode tener que salir para ese tipo de historias, me pongo ansiosa, al tratar con lo que implica monedas, me pongo misántropa y espeluznada del pais de nunca jamás. Me he vuelto tan frágil como los colibríes ante el estrés. Yo aquí vivo como los árboles y las ancianitas que remueven en los arbustos y hacen mermeladas. Recuerdo una ancianita cuando yo era niña que me regalaba mermelada de picaculo.. ella decía que era muy sana, sabía muy rara, sabía al libar del misterio de los insectos noctámbulos. Cuando era niña, era amiga de muchas viejas... yo iba a su casa a hacerlas compañía... me daban galletas y bizcocho... eran ancianas que no tenían nietos y estaban solas. Yo iba allí como un duende. Sentía que las salvaba y me salvaba de algo. Cuando crecí me enemisté con casi todo el pueblo. Esa parte filantrópica e idealista que tenía, se fue a lugares muy raros. Me la arrancó la  gente. Me obligaron a ser la antagonia.

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