HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora tomo una cerveza medio anestesiada por la belleza del viento y de la insobornable lejanía de mis pasos hacia tus pasos. Ya hemos jugado los naipes y las cerillas, los papeles en blanco, el historial de urgencias, la arista y papel de calco de una jodido informe a doble o nada con satán. Ya hemos ido vendiendo los pellejos del carnero a cambio de cachos de madera que azuzaran el fuego. Ya me aburrí, del dime y te digo, el direte y el dictado y sus rectos. Del a ver si nos entendemos. Del aunque parezca una pared llena de balazos tengo corazón. Ya me la suda con el sudor de los cocodrilos el reflejo del fondo del túnel y lo que tenga para dar. Ya se han quedado ahorcados de los baobab todos los destinos en la tierra. No soy de éste planeta. Sólo me alimenta el Imposible. Sólo amo sola en medio de la nada. Mi sentido del vivir, es lo que a ti te mata, lo que te despoja, lo que te empuja a pegarte un tiro y acabar ya con el chiringo. Lo que sé del caminar lo aprendí en el viaje con la yerba del diablo. Los humanos sólo me dieron barrotes y armaron a Franquestein. El amor y el sexo con ellos, sólo me llevó a la Nada. Y sólo en la Nada quise bailar con mis musarañas de cartón y ácido, con los cangrejos que sueñan con ciudades destruidas. Ya soy muy vieja para disimular.  Si salgo de mi soledad me comen las chinches la fe. Si salgo de mi soledad me hago esquizofrénica. Mi cordura está fumando suspiros de Marte, con mis amigos fantasmas y mis muertos en proceso de retroceso oblicuo en la manzana. Todo lo otro es una chingada con violines de histriónicos rompiendo la cabeza del obispo... y mordiéndonos cicuta en el vacío de las manos que enterramos junto a todos nuestros cielos en el alzar de los rinocerontes aplastando a los testigos y comiendo sus huesos.

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