HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ahora una canción, un poco de vino. Ha venido X. un par de días... y algo en mí está contento de que haya una persona a la que abrazar. No sé qué tan lejos, nos subimos... del mapa que se rompe la crisma en esa manzana que amamanta tu peligro... cuando rota la fe, señalas la oscuridad bebiendo extraños cielos que radiografiaron ojos de cristal cortando en tus besos los deseos del crepúsculo. Rozando el secreto de la nada, enterramos en el aire... lo que dictaron los perros en tus ojos, cuando caiste borracho a dos calles de la puerta, en el grito que dobló cielos e infiernos en tus moratones. Mientras mueves tizas en un rincón.... debajo de azoteas que quemaron la mandrágora en la distancia que acusa el verbo que espera.
He sentido algo mágico en las formas del humo del incienso, cambiaban de dirección y chocaban irregular y mágicamente con destellos invisibles. Tuve un recuerdo. Un profundo escalofrío con el poder del humo... en aquél viaje del éter. Algo que me hipnotizó a un primitivo recuerdo de la magia.

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