HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

las heridas no fueron inútiles
todo fue acumulando cúmulos que llovieron sobre ti a los mamuts y a los rayos
cuando el capitán garfio se corta las uñas de metal
en la fragua de los abandonados

nacimos de la madre que perdió todas las batallas
y entre sus brazos, nos hicimos la venganza de un mundo que no había nacido
nos hicimos frágiles entre sus caricias
como un monstruo al que dan chocolate y marihuana y le cantan con órganos las procesionarias de los pinos

en la escuela
aprendimos a leer con los moratones
la mierda del planeta y el mal por el mal de una tierra donde gobierna el dinero y el crimen

del amor, fuimos obstinadas de los magos y de la luna
pero digerimos cadáveres
y la muerte nos convenció, el beso era de cartón, el beso que nos dieron, era negro, era mercante, era muy frío para querer seguir por allá

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