HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

volvió a abrirse ese sarcófago en la neurosis de mi lirio
porque lo volví a mirar
porque escupí una bala a la cicatriz de su roca
porque lo incluí en el pozo de mi corazón
y usé mi ausencia en su navegar sobre el infierno

es culpa mía
soy yo la que activó su maldición
cuando mi costilla quiere beber su paz

porque allí no hay paz
allí, sólo hay sangre

sólo se evita
borrándolo del todo de la piel y del poema
de los abismos y paraisos del deseo
de la vida y de la muerte
de la memoria y de la necesidad del olvido

allí no viven los pájaros
y las arrugas de las piedras no alcanzar a escribir el último verso

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