HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

en el fondo nunca me moví ni un ápice del vómito de mi cuervo albino agarrándome lo umbilical sobre la galerna y el infinito
mis dados marcaban todos el 666
y el participio era una nariz de payaso robándote la coca de tu sucio sótano de arcángeles yonquis y desnutridos
las veces que salí a buscar conejos del incendio
encontré sólo sepulturas llenas de zanahoria y anticristos
y en la frigidez de mi esperanza, lloré gasolina con mi ramera remando tus burdeles en medio de la nada
y allá, el cielo sangraba a los fusilados y a los hambrientos
y te crecían llagas en la espalda dibujándote al sol
la locura era lo único fiable para sentir el orgasmo gramatical
lo otro todo pozos
todo sed y sus mercaderes sembrando monedas del abismo y haciendo crikcrik con sus cajas registradoras mientras caías hacia el fango y te devoraban los muertos

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