HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Busqué el amor... porque dentro de mí, vivía una zorra parricida de mis versos pariéndola en la esquina apostasiada de mi fregadero.
Busqué aquél mago de otro mundo, por pura ausencia, por hospital abandonado con muelles oxidados saliendo de mis sienes. Busqué el amor fuera, porque dentro era una pistola señalando a mi cabeza. Y hallé un prostíbulo. Porque todo lo que no corre por las venas, es materia mercenaria. Porque todo lo que no vive mar en la mar del hueso, es sangre corrupta, es miseria, es necesidad e intercambio de enfermedades.
Entonces yo no lo sabía.... pero buscaba, en el amor, el amor que perdí macabra al conocer a los humanos. Buscaba miserablemente el canto que afirmara, lo que destruía mi voz, en mi oscuridad. Buscaba en el amor de todos esos hombres, mi infierno dado la vuelta, mi infierno con absenta, con barcos de infinito. Buscaba el engaño y la trampa. Y justo eso fue lo que tomé de todos ellos. 
Yo necesitaba un amor Imposible, un amor antiterráqueo. Porque tenia cicatrices de miles de kilómetros de profundidad provocadas en la tierra.  Y como la paloma equivocada, creí que un ser de dos patas, hijo del agujero y del hambre, podría darme la sinfonola. Por eso acabé en tantos tanatorios haciendo vudú con espinas de sardina. Por eso desangré en anacolutos, mis venas. Porque todo aquello, nació de la Trampa y del error semántico, espacial y poético. 
Hoy lo sé. Por eso sólo voy a lo Desconocido. A lo Imposible. Donde no hay ningún otro humano. Donde yo tampoco estoy ni me necesito. Por eso ahora el amor que busco, es el de la roca, el del águila, el de la tormenta, el de Marte, el de mi agujero de gusano entrando desde el fin de mi vida al Infinito.

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