HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Caen débiles copos de nieve, muy espaciados entre sí... y ronronean tus gritos la posición del lienzo entre las llamas y la sombra que ata la pared a tu papel vacío. La soledad invoca mis artificios de luz y escayola... entre los bailarines de cera del olvido. Yo se lo doy todo. Tiño entre mis brazos el hueco de tu amor y lo acuno al borde del precipicio.. mientras pienso chicle y pájaro lo que nunca fue mío ni vendría a darme una razón para quedarme. Casi siempre hemos andado entre el suicidio y el paraiso, muy cerca del amor, sin tocarlo jamás. Con una oquedad de lava... embrujando el alcohol y la nostalgia de lo distante en pasos de hechicero psicótico con buhardillas de opio custodiando sus sueños. No sé de qué grieta nos caimos. Llegamos aquí a poseer todos los vacíos, a doler las historias pulverizadas en el vientre de un tambor. A andar de carnaval y esquivas.  Del corazón lleno de balazos... cuando amainan en los violines las casas destruidas.

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