HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

de la descendencia
de esa hoja de aire
en tu espalda clavando garras de direcciones rotas
y en la estación, el zapato agujereado, navega el desconcierto
hunde sus hilos en tu naufragio y azota la tormenta en los mendrugos que te ofrendan las arañas en medio de la nada

vamos rotas del sueño que incumplió el nacimiento
sacarse la paja y el barro.. con los boquetes del grito
saltar sobre chapisterías sangre de sapo muerto de sed

y a la visca del chinquegüen, la pistola descargó sobre tu esperanza
gemiste, te retorciste de la cuadra llena de fuego y de metales, y measte trajes de madera, a 200 metros bajo mis pies

yo que me creía la madre de esa chingada
abrí mis piernas y empujé
esa noche de tu autopsia
hasta que parí la fusca y la navaja en medio de la desolación

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