HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Dentro de un poco voy a tocar el tambor. Todavía me cuesta soltarme sobre la parte activa del silencio. He vivido mucho tiempo en el fuera de campo del verso cuando entran en hambruna tus guitarras y mi suburbio lima el fuego de tus ojos donde nadie puede llegar. Me he pasado muchos años concediéndole todo a un papel vacío. Enfrascada en vicios del abstracto. Y ahora.. cuando siento esa belleza y el gozo de lo vivo sobre lo ausente... me quedo a veces detenida, con síndrome del síndrome... atascada por el infinito. Y sé que aquí debería usar esos instrumentos del éter para mantener la conciencia en la canción y en el movimiento. Entregarme al acto. Llevarlo a la poesía o algo paralelo de ella que siga subiendo esa montaña de la noche. Debo conquistar esas grietas de la pared que me embruja sobre la huida, hacia el encuentro, hacia la danza.

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