HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Dentro de un rato iré al monte con el perro. Necesito ya una tregua, entre mi espíritu y la otredad. En mi jodida metafísica de lobos esteparios y distancias. Dejar de ponerle atención y verso, a esa grieta. Y ya sólo vagar. Ser una más entre los extraños. Todos estamos en la misma deriva... y el fondo de los ojos es igual de complejo en todos. He vivido demasiados años, sintiéndome diferente, los estigmas del manicomio me obligaron también a ello para luchar contra la psiquiatría y contra todo aquello que quería patologizar y castrar a mi ser. También fue una reacción lógica al haber vivido en la incomprensión y el desarraigo social. Pero ya estoy cansada de eso. Eso significa que le doy demasiada importancia a lo que detrás se mea de pis de bruja sobre todos nosotros. Eso significa que le doy una importancia del todo innecesaria a mi historia, y en el fondo es ego y herida. Y creo que todas las heridas lo son sólo en el ego, en el éter son canciones.

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