HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

El día se va levantando... he sufrido combustiones de mi corazón, entre seseos de tierras que hierven. Siento que a mi alrededor hay despeñaderos y que caminar se vuelve una danza de saltos al vacío, mezclados con el grito de la luz en el arder de la incertidumbre. Ahí afuera existen energías oscuras... no sé dónde se formulan.... no es en el corazón....no es las manos abiertas y los ojos clavados en la inmensidad de la mar, no es en el Silencio... no viven en los bebés. Aparecen creo en lo social, en la codicia, en la compentencia, en la gula material, en la pérdida del amor y de la inocencia de los bailes en el bosque junto a los pájaros y las ardillas. Aparecen tal vez cuando aprendemos el lenguaje y lo usamos retorcidamente pegado al hambre y a algún interés. Esos demonios... están en los gobiernos, en los bancos, en las multinacionales, entre los obispos, entre las empresas de gasoel, de electricidad, de armamento, en la policía, en el racismo, en los falsos conocimientos hechos dogma y universidad, en la manipulación de los medios de comunicación, en todo lo que codicia el dinero. 
No sé qué destellos de lo abstracto, a veces fuerzan, en los momentos de desierto, el fuego de la oscuridad. Pero en el fondo de la oscuridad también vive, el camino del viento y del corazón. Cuando la comprensión va hacia la belleza de la mar, del aire, de la luz. Y allá abajo encuentra armas para nombrar las estrellas más allá de la perdición.

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