HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ésta hora de la mezcla de madera y llama. De silencio y melancolía saqueda en la alegría del agua, condescendencia de los desheredados al rumur del verde, al arruyo de los oboes y de los golpes secos de pared en tu lienzo de bodegón de daturas con arrugas de siglos escondidos en la retina de la vieja que te dio todo lo que tuvo del olvido.  Y muy lejos... con esa cocción de la bicicleta en el eperma de nube, con amor desamurallado cuando me hablas de tu verdad en suelos barriobajados de salas de espera de hospital cuando hace 10 años que no vemos a las cigüeñas.
He seguido todos los cursos, de la apostasia del dique, en tu piel y en tu buzón. Ahora mezclo arcilla con historias acabadas.. y el río abre sus piernas, en la pasión del crisantemo. Caigo en las veredas, puntos suspensivos cosidos a puñaladas a tu risa de ave. Todo se va. Soy la búsqueda del amor que nunca ha vivido entre las palabras. Soy su tango, su estación de tercera mano bajando por tu espalda, quitándote los prejuicios que escribieron mis ojos en tu idea de mis ojos. Cuando era muy tarde para salir con el axioma o con el verso.

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