HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estaré por aquí una semana. Quiero mover algunas palabras de sitio en esos viejos pasadizos que alguna vez drenaron la oscuridad en párrafos marmóreos. Y que han de voltearse donde el surco del agua siga removiendo la música que flote entre tus sombras como puentes, como el siguiente quizás que no manchará en la pared el guijarro de tu quebranto... con la sucia necesidad de un ancla entre ese contrabando de desapariciones.
Es tiempo ahora de volver al motín de lo desnudo... con los ojos abiertos hacia la aprehensión del horizonte... desligando en esas alas la esencia desarmada de ese lapicero de arena.
Quiero descubrir el interior de mi sombra sin sucumbir al exorcismo de su poema. Hay algo muy compacto besado de una materia etérea.. imperceptible en mi pensamiento. Algo que oscila como en la atracción de un fuego flotante y que hace en mi raíz... el tiro y el espejo, de otro tipo de Verbo, de una sapiencia volatil. Es ahí donde debo de entrar. Y para ello, el movimiento de mi conciencia debe funcionar en otra arquitectura.  Es un lugar lúgubre. Es un lugar que rodea el grito de mi ser y de su paso... bajo una atracción desconocida para mi lenguaje. Siempre he sufrido sus caprichos y zarpas... y han determinado mi elección de pasos y metáforas. Ahora ya no quiero hacer eso, quiero entrar al lugar donde nace, quiero elegir, quiero que la Conciencia esté abierta, que siento porqué, que escoja, que abra su voluntad... que desholline de esos mundos abstractos los hilos del viento que conecten esas energías con el principio de la mar.
Para eso necesito ciertos ejercicios de la perforación metafórica de mis sentidos. Del lavado de la arista de las habitaciones en la laguna de salvia. Donde nada vuelva a regirse por la repetición del pasado de mis vivencias y su carcelaria interpretación de la realidad y formulación de su supuesto.  Hay algo mucho más profundo que vive en el fondo de mí donde yo ya no importo, yo soy su jodido chivo expiatorio cuando actúo como una cerilla, pero puedo ser un instrumento para hallar la voz del éter. Y ser libre. Libre de mi mente, de mi instinto, libre de lo que me vulnera desde lo Desconocido. Y para eso he de conocer su órden. He de desteñir las máscaras de esos compactos libros.. y destripar la tinta hasta hallar el resplandor....

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