HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estoy cambiando. Ayer me dio por saludar a la vecina, llevaba años sin hacerlo. Cruzaba a su lado, como un aullido de la sombra. Ensimismada en todas mis distancias. Y ayer la vi, plantando unas flores, y le hablé de que ya están creciendo los bulbos y de que el otro día vi un lagarto verde, que ya han venido las cucarachas y las mariposas. Y fui a la tienda a comprar dos cervezas... y una mujer me llamó Eva y me preguntó por mi madre y que tenía muchas ganas de verla...yo le dije que no viene mucho por aquí porque le da pena venir a casa sin los abuelos. Y ella y la mujer de la tienda, hablaron también de la pena de volver a casa con sus padres muertos... y yo también hablé, algo, porque sentí que la bala que viene hacia nuestra cabeza es la misma. Y después de un rato de hablar como si la conociera, le pregunté a ese mujer que quién era.. y cuando me lo dijo me vino una risa... porque era esa mujer que llamaba por teléfono a veces cuando yo era una esquizo-rata y la había dicho cosas oblicuas.... Yo vivo aquí como el muérdago.. todos me conocen, porque es un pueblo, pero me he olvidado de casi todos. Y a la vuelta a casa, la vecina seguía con las flores.. y Kavka estaba en el patio.... le pregunté si había ladrado en mi ausencia... y hablamos del perro, le conté que se cayó al otro día del puente. Y luego le dije que a veces toco el tambor y que no sé si les molesto, porque a veces lo hago a la medianoche. Yo le pregunté, no tanto por si les molesto, sino porque a veces he hecho unos cantos tan raros y lunáticos.... que era por ver si veía en sus ojos la hipocresía contra los locos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario