HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estoy en un lugar raro... medio desmenuzado.. medio azotado por la abrasión de una metáfora que vuela sobre campos cenizos.... en revertidas alas de madera bajo los ojos del aire. Briagándote silente que bombea de la mar un corazón de hollín y de espuma. 
Tan lejos, tantas estrellas.... con ese baile de plomo fundido.... siguiendo el rastro de un quizás.. en ese corazón de sal y amapola que la noche te escondió en el rasguñado piano de las horas encima del viento, perdiendo el pie y el equilibrio... al beso del Imposible, cuando todas las naves han ardido, cuando ningún pensamiento siguió al día siguiente ni el testigo se enteró de nada.
Muy dentro del grito de la tierra, prevaricó la hoguera, el desmenuzamiento de los nombres. Con la escena para adentro, abrazándonos a criaturas de trigo, mientras baja la helada. Y muy lejos de la comprensión, adquiero a través de lo incognoscible, un sentimiento que me hechiza sobre ciudades destruidas, con postales de carbón soplándote esos besos de suelo hervido, mientras los búfalos avanzan con el agua en las señas.

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