HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estoy esperando a un repartidor que me trae la comida de Kavka. La compro por internet porque me sale mucho más barata, cuando llegue nos iremos al río.
Ya nunca compro nada para mí, yo soy el eterno reciclaje del anhelo del espantapájaros entre muecas de fauno y olvido. Voy vestida con hojas de hulla que leyeron tus señales de humo en la niebla que nunca pudimos cruzar. Mi cuerpo no será nunca instrumento en el amor ni en el trabajo. Mi cuerpo es del éter de las algas y de los sueños presidiarios de las criaturas que no existen. Así como mi corazón. Soy a la mitad invisible, a la mitad el mensaje que nunca quisiste escuchar y la amenaza del espejo cociendo esas flores venenosas. Soy la fealdad que se  va junto a la arena a la pisada del océano en ese lugar donde lloran las estatuas versos de cielo acuchillado.
Da igual en el lugar en el que esté. Mi antagonia lo evitará. Mi contradicción atada al beso de luna, me alejará, te romperá del márgen de mi cuaderno haciéndote una zarpa en la nieve y en la oscuridad.
Da igual quién clave su mirada en las ruinas de mi habitación. Mi destino nadará contra el nombre, el rostro y la voz. Mi grito desabrigará el refugio. Y todos se irán. Soy hija bastarda de la tiranía de la literatura. Tal vez hace 5000 poemas podría haberse abierto aquella playa. Ahora es demasiado tarde. Mi anhelo ha sido siempre sobre lo que jamás tuve ni podría tener. Y en esa pasión de tragedia de arlequines te conocí y vi esa pala drenar tierra en tu tumba. Te amé como no amé a nadie más, porque los dos estábamos muertos. Y no conoceríamos jamás un final feliz para el suburbio en llamas.
Hoy sé que mi melancolía, es puro teatro. Mis sentimientos humanos un circo de leones hambrientos y tristes. Mis viejos quebrantos habían nacido de una literatura en deuda con el sol. Todo fue sólo teatro.... en la búsqueda imposible de regresar a casa.
Teníamos demasiados brazos empuñando la misma mano... y ella era de arcilla y de saliva de pez, incapaz a tomar ni a dar nada.
Yo nací del error gramático de la ley de gravedad.
Habité la grieta. Siempre los confines, entre la locura y el canto, entre la muerte y el amor, entre la nada y un baño en el océano. 
Fui la jodida birfurcación eterna de mi sueño, de mi cuerpo, de mi voz. 
Y caminara donde caminara, nunca pude hacerlo con nadie..... porque dentro de mí, el lobo estepario quería para él solo las estrellas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario