HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Estoy nerviosa... tengo una sensación de nitroglicerina... de haber sido arrancada de la música sobre un cielo ensangrentado. De la necesidad de un abrazo de mar y volver con el blues a un sueño que acabe con todas las palabras. Echo de menos a K. De esa casa que sentía alguna vez cuando se apagaban todas las luces y despegaban los suelos.  Tengo la sensación de que todo vuela en la cresta de un fuego y aloja el antireposo en la cicatriz de tu piano, tocando el fado del desierto, en medio de la nada, desvalidos de aullares que rompen las ventanas, a la luz de una vela, momificada en la quilla hundida del barco. Tan lejos de ti.

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