HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ha dicho X. "como vengan los de sanidad nos fumigan la casa y ya no nos dejan nunca más vivir aquí". A mí me hizo carcajearme lo que dijo. Pero luego también sentí la tristeza... al sentir tan muertos a los abuelos y lo que era antes ésta casa.  Al sentir aquellas habitaciones, hoy cerradas.. que ya nadie ventila ni abre sus persianas ni sus armarios... al recordar allí las zapatillas calientes de la abuela y el olor de tomillo que hoy huele a habitación cerrada en la que no entra la luz. Al ver cómo todo se ha subido a la cumbre de la derrota y de una nostalgia alienígena, imposible. Mañana tengo que limpiar... No es sano vivir en éste completo caos. No es sano vivir como si nada importara, aunque nada importe, hay que fingir que lo hace hasta el delirio. Desde hace mucho camino hacia un peligroso abandono de todo lo cívico... y cada vez me siento jodidamente lejos del calor humano, de algo común, de algo semejante. Eso no duele pero provoca el delirio. Lo que duele es la pérdida de la armonía con los motivos de vivir.  Las manos de la abuela me llevaban al rosal, a pelar mandarinas, y cortar manzanas, a cuidar del monstruo del armario. Desde hace un tiempo me he viantao de qué sé yo qué música retorcida de lo Imposible.  Vivo como una vagabunda. Duermo con la ropa con la que salgo por ahí. A veces como con los dedos de la cazuela. Y uso el mismo vaso, cincuenta veces sin pasarle el estropajo... es la mesa acumulo latas de cerveza hasta que son tantas que me molestan porque ya no entro yo.. y en el suelo hay un montón de cosas. Ni siquiera me importa ya mi poesía, ni los videos. Y tengo que tratar de ir alguna parte.... aunque sea lo incognoscible y ese dios y esa nada. Tengo que volver a la tierra. Tengo que cuidar de los frutos y de la lengua del viento. Muchas veces en mi pasado, cuando estaba herida, me rebelé de una forma muy nociva para mí, me rebelé con el exceso, con el radicalismo.. sin dejar ningún quizás para poder volver, me tiré al precipicio, elegí con fuego la locura.. y caminos medio inviables.. Y algo de ese espíritu, de mis tan raras vivencias del suburbio, todavía late en mí. Tengo la puta sensación de que todo este tiempo he estado esperando un milagro, un mago, un salvador con machetes y alas de fuego, un loco extraviado que viniera desde hace 10000 años y me hiciera recordar. Y me amara y me reconociera y me devolviera a casa. Pero eso no pasará. Sólo yo puedo ir hacia la vida, o ir hacia la destrucción. Tengo la sensación de que algo en mí se conservó como un rencor contra el mundo y contra la gente y sus leyes y contra el cielo.... porque dejé algo pendiendo del exterior. No me quise hacer responsable. Mi dolor, lo convirtió en una guerra, pero sólo mi corazón y mi cuerpo sangraba.  Mis delirios quijotescos me llevaron a la comisaría, al manicomio, a urgencias.  Y en el fondo de mí... yo sólo buscaba amor. Pero lo hice muy retorcidamente. Ahora me sé sola y sólo soy yo mi responsable, mi ruta, mi paraiso y mi infierno. Mi ser social tal vez está herido de forma muy determinante. Pero tengo que hacer una tregua..... tengo que ir al Silencio... tengo que esperar sólo del espíritu de los bosques.... y entrar detrás de mí para saber quién soy, y lavar ya todas esas heridas y desventuras en la mar. Sin oscuridad, sin resintimientos, sin deseos de venganza ni de violencia. Como los niños cuando juegan con las orugas. Como los locos abrazados a las criaturas del maiz llorando chocolate y caramelo y riendo quezcal.

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