HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ha salido el sol... se ha detenido la nieve... y la que hay creo que pronto desaparecerá. Hay una vieja herida, abstracta que me mira con una agresión, con una bofetada del fondo de las palabras marcadas en tu cuello, cuando aquella noche sin fin bebíamos de las ruinas el quebranto de la mortalidad. El desarraigo social siguió su curso, amándote más allá del amor que tú podías dejar en mis piedras, más allá del crimen que obligatoriamente dejarías en mi corazón, porque nuestra historia nació de un fuera de campo antagónico a nuestro destino. 
Yo rayé con lima y con hielo... el exceso cometido de mi fe en tus pecados. Fui mercenaria matrona de tu olvido en mis heridas y en el horizonte del mar cuando quemábamos el equipaje junto a locos vagabundos en toneles oxidado haciendo calor donde jamás estuvo la luz.
Entre la vida y la muerte.... los besos del cedro, me obligaron a escribirte todos aquellos poemas donde jamás podrías comprender mis ojos. Y usé la ausencia, de forma oscura, porque sino me hubiera muerto de pena. Porque el crepúsculo seguía enviando sus barcos a la luna.

No hay comentarios:

Publicar un comentario