HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Ha vuelto el búho... siempre se le oye hacia el oeste.... a mi derecha.. me contagia en su canto de una especie de diamante que la noche guarda entre sus oidos. La luna está inmensa a mi izquierda... aunque se está cubriendo con las nubes. Tengo que mover de sitio ésta sed que me da a ciertas deshoras, tengo que devolverla a la poesía. Estoy experimentando muchos cambios que aún no han filtrado del todo, en mi relación con el verso. Cuando me ataco del hueco y me rompo del síndrome del éxtasis.. pierdo el baile con el silencio.. y suelo ir a meterme a agujeros.
Hoy descubrí algo importante sobre otro sueño que tuve. Era la pesadilla, del nahual-caballo devorando mi carne. Creí comprenderla al comprender mi flaqueza. La noche en la que tuve esa pesadilla, tuve la visión de un chillido de sangre que se convertía en un espíritu y se metía al bosque al que fui hoy. Fui de algún modo a ese bosque para encontrarme con mi pesadilla y con ese ser si es que existiera. Y lo que comprendí fue la esencia que había detrás del miedo. Aunque aún no puedo aclararlo del todo y lo vivo como una alegoría porque hay implicadas ciertas personas que tendrán que darme respuestas. Durante un instante.. sentí un juego de poemas.... y me entró una carcajada al pensar que la vida, es una gran broma, medio macabra, medio fascinante. Y me puse a soñar algo... que me vino con una intensidad muy poderosa y maravillosa... pero ahora soy precavida.. y he pensado que tal vez es justo a lo contrario a lo que soñé, que no depende de mí. Así que durante un instante me entregué al espíritu de los árboles.... y sentí, una profunda paz, un silencio que detuvo todos mis pensamientos. Y luego recobré la alegría. Y no tanta seriedad del creer que andaba rondándome la muerte.

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