HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hace unos días tengo ganas de pintar. Pero todavía no he entrado allí. Durante mi época de psicosis y locuras, la pintura era una hechicería para mí. La pintura sacaba mis mensajes subconscientes.. y me los exponía como una pesadilla, pero era una pesadilla que me hacía reir y me ponía eufórica del surrealismo. Cuando nada me calmaba, cuando las palabras eran plomo, la pintura me hacía gritar y moverme por el infierno. Yo era muy aprensiva con lo que pintaba... sentía que no era mío, sentía que era del éter y que esos trazos los enviaba el allá... a veces me causaba espanto... lo raro, era que me ayudaba a recordar, me devolvía un sentimiento oculto y sumergido en el delirio de la datura.  En mi último viaje a la locura, utilizaba la pintura como brujería. Sentía que con la pintura perpetraba a mi Espíritu en su horizonte.  Después me separé un tiempo de la pintura. Tuve momentos de regreso y de ausencia. De algún modo desapareció el vínculo sanguíneo del dadá con ella. Y por eso dejé de pintar, ya no me hacía arder.

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