HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

Hay otro tiempo en la escritura, en su olvido calado de tu beso de hulla donde yo nací ahorcada en tu grito, bebiendo el fuego de la fotosíntesis de tus naufragios, cuando ya no importaba.
La política del daño, fue a caer contigo aquellas escaleras ebrios de whisky, de infinito y de ansia. Fue mi lágrima-papel de calco, en la escultura de tu aliento sobre las alas de la mar. Fue el motivo de la madriguera y del abordaje, cuando ya no entraban más nostalgias en el réquiem. Fue escudo y lucerna, en los bailes primitivos de la despedida.  Chicle de marihuana a la salida del colegio... buscando en el infierno los párrafos del dios extraviado.. en juegos de naipes con el abismo, cuando había demasiado moratones para distinguir el vientre de la madreselva. Retrocedimos 500km hacia delante, cuando lloraste en mis senos, tu casa quemada. Cuando yo no era semilla ni canción entre tus precipicios, y no te daría ni consuelo ni violencia.  Porque también cuando la mueca se disponía a encharcar los pinceles con la fragilidad del amor, yo perdía el equilibrio y tenía que largarme cuando antes del beso del viento. 
Y mientras seguí el curso de las estaciones de tren. Tú golpeabas la mesa y a mis muñecas les crecían las uñas mientras soñaban batiscafos de niebla... en los caminos sin salida.  Cada vez era más complejo hablar de las certezas. Mi piel tenía demasiadas cicatrices tomadas en la simpleza del fango.. tostadas por enunciados imposibles, cuando te vendaba de noche en la grieta de mi pared. Y el poema ya no recordaba cómo habíamos llegado allí. Ni quién eras tú en mi papel tachado, ni el grito de la claustrofobia que me enviaban los mirlos debajo de la nieve.
Culpé literatura, donde era una navajazo en la sábana. Y luego seguimos al sol debajo de las piedras.

No hay comentarios:

Publicar un comentario