HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado con el perro por el río... me he sentido feliz desde un lugar etéreo y carente... he sentido una danza del espíritu en la forma de andar... de dormitar en la hierba, de amar los árboles. He jugado y corrido con el perro. Y he descubierto que el amor que necesito está en el Imposible, en dios, en el dadaismo, en la nada.. o en como se le quiera llamar.  Todo lo otro es engañoso. Y aquello del éter es incognoscible. Pero es lo único que me acaricia el alma y la piel.  Me llené de barro al rodar en la hierba. Kavka también se llenó de barro. Cada día lo quiero más. Estuve escuchando unos pájaros y su gorjeo entró por el hueso y por el tímpano de la luna. Sentí el mundo completamente pleno y habitado, lleno de poesía, de blues sangriento, de odiseas verticales, de tambores del infierno y del paraiso. Me sentí tan enamorada de lo inefable como cuando fumaba yerba.  Ahora he vuelto a vestir faldas y vestidos, me hacen  sentir más levitante, como si el viento no se pudiera escapar. Hoy tengo para comer unas cosas que saben muy mal... un arroz con un surtido de verduras que yo no sé qué le eché pero sabe a pis de oveja sin esquilar que ha comido mermelada de arándanos. Como cosas raras desde que me he hecho vegana.

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