HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado distraida... buscando cierta información de corazones incendiados a un beso del abismo, devolviendo el alma de la piedra a esa línea de la mano, hundida entre los cedros.
Hace ya rato que el sol entra por la galería. Nos levantamos en su hora y no en la de los relojes. Aquí ya no quedan relojes. Las emanaciones del éter, del Infinito... viven en cada ser y materia, viven en la roca, en el árbol, en el pájaro, en el perro, en los ojos humanos. Viven en las cenizas... en el fuego, en el aire, en lo que no podemos abarcar, pero regresa a nosotros, porque nunca se ha ido. Y poder escucharlo es saltar a su vacío.

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