HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado en el río.. durante un instante sentí algo muy bello, al tumbarme en la hierba, al lado de unos juncos espigados.. como con flores de trigo y de nube, tuve una especie de sensación universal de la ausencia y la navegación... de esa sombra del águila, de sus ojos penetrantes donde nuestros ojos ya no existen. Tuve la sensación de fundirme en un fuego cubista que despegaba el peso de todas mis circunstancias y del resto de la humanidad en no sé qué poema sin palabras, ni principio ni fin. Tuve la sensación de una conciencia que al buscar lo incognoscible, construía en algún lugar la posibilidad de tomarlo... de recorrerlo, de habitarlo. Como si todo lo deseado e imaginado y gritado alguna vez, por cualquiera, en medio de ninguna parte, provocara su existencia metafísica en otro tipo de nivel de energía o de sueño o de ruta. Pero luego me distraje. He estado distraida la mayor parte del viaje. Con una grieta en mi recuerdo. Con un espejo que me separaba del acto del verbo del éter. Como seseando inconclusiones y extraños perfumes.

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