HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado en la bañera... cantando una canción, feliz, medio ausente, medio rodeada de carboncillos, con la noche, buscando la perpetua disyuntiva del dadá contra el drama de vivir. Como el perro me sigue a todas partes y en ésta casa ninguna puerta cierra, él las empuja... se queda a veces ladrando mientras estoy en la bañera y hace amagos de querer entrar al agua y en una de esas al meter su pata al agua debió caer barro. Pero yo creía que era una garrapata, vi sus ojos, sus antenas, incluso me dio la sensación que buceaba para clavarse en mí...y me dio mucho asco, pensé que ya habían vuelto las garrapatas... y se lo decía teatralmente al perro. Y me lavé con jabón muy rápido, mientras sentía miles de garrapatas en mi cabeza y acechándome desde el perro.. Luego quité el tapón... y aquello se quedó en el pisa-bañeras, y me di cuenta que era barro, pero aún así no se me quitó la sensación de la plaga y eché el spray que me vendió el veterinario sobre el perro y sobre mi cabeza. Y luego me pareció cómica la situación... como aquellas que hacían que él se meara de la risa y que yo acabara riendo en medio de ninguna parte.

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