HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado en un lugar en el que nunca estuve... fui al otro río, al grande... crucé debajo de las vías del tren, una zona que llamamos las cloacas....  porque el río que se une al otro, en ese lugar se llena de la mierda de la gente.. y suele haber ratas, y moho verde en el agua con el olor de la pestilencia de las civilizaciones. Por allí estaba especialmente feliz... me sentía mística... encontré una lagartija muy grande con tintes marrones en lugar de verdes... y pensé que ya está la primavera.. me senté a su lado y ella no huyó, me quedé mirando fijamente sus pupilas y ella miraba las mías. Y recordé las lagartijas de Don Juan Matus en la yerba del diablo. Y me sentí dichosa a su lado. Y luego tiré río abajo, pero por allí tenía el recuerdo que ya no se podía seguir.. que las rocas del monte, caían al lado del río y que ya no había senda. Pero para mí sorpresa encontré un sendere estrecho, como de cabras, al lado del río y del monte... y sentí que caminaba hacia lo desconocido, me sentí feliz y a la vez alerta por la belleza y sus abismos. Cuando tuve que saltar para tomar otra vez el sendero, vi un lagarto muy grande y completamente verde, un verde chillante, fascinante.... y seguí el camino diciéndome, un lagarto verde, lo decía como un mantra porque se me había agarrado una sombra en mi pecho. Y seguí avanzando y el sendero se abrió en un valle. Había un bosque de robles y un pequeño pinar, el río daba pronunciadas curvas y sentí ese lugar un paraiso. Había también chopos... y maleza que nadie nunca había cortado.. eso hacía colchones de espirales en el suelo.... a lo lejos se veía una pequeña cueva. A la que tengo que ir un día de estos. Y seguía el bosque. Por un instante imaginé que tal vez la próxima vez que  vaya el camino estará cerrado. Y que justo ahora estaba en una realidad paralela. Eso tiñó de misterio y belleza crepitante el paisaje. Y me sentí al lado de las hadas, aunque también tenía algo de inquietud y respeto a los secretos de la naturaleza. Me senté un rato en una piedra y compartí una manzana con el perro. Luego me acerqué al río... y vi una poza que debía tener dos metros y pensé que era un buen lugar para ir a nadar. Aquél lugar estaba protegido por los árboles, al otro lado del río está la carretera, pero nadie te ve desde allí. El paisaje era completamente natural, sin restos humanos. Luego a la vuelta vi una mariposa naranja y negra. También en el río escuché el grito de un pájaro grande... pero que no distinguí, sólo lo ví medio segundo volar. Cuando estaba allí.... sentí un diálogo con estas montañas... un algo de porqué coño vine yo a nacer aquí.

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