HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado feliz... en el monte, otra vez esa sensación de infinito y de enamoramiento... de jugar y correr y bailar con el perro, de rodar por la hierba.... de quedarme mirando las nubes y los picos de las montañas, esas ramas amarillas del ocaso de los chopos flotar como balas hacia el infinito. Y tan verde, tan amor la hierba. Con las montañas nevadas, negras y azules y el viento de la nieve.... Es muy distinta la perspectiva al tumbarse en el colchón de la tierra... me cura, siento que la ley de gravedad cuando te bautizas de hierba, es un vientre materno que a la vez me columpia hacia el infinito. Siento que todas mis tristezas y oscuridades, son transformadas por la Madre Tierra. En un momento sentí tanta inmensidad, tanta vida y belleza... que tuve ganas como de llorar, como de hundirme en el océano. Vi las cigüeñas volar. Estuve tranquila, plena, allí, carcajeante. Porque no pensaba en nada, no buscaba nada, sólo vivía.

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