HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

He estado jugando con el perrito... me muerde las mejillas muy suave... y pasan todas las estrellas en su espíritu de tierra y de viento. En sus ojos... vive la transparencia perdida por el civismo, vive la inmensidad siempre libre.
Mis sendas me llevan lejos de la gente. Desde hace ya muchos años. La marginación social, es algo innata en mi manera de comprender las palabras y de pretender lo Imposible.  Como he estado en los lugares más abisales y lejanos de la locura, mi distancia con la otredad, es una montaña de fuego de alegorías y telas de araña que drenaron lava de la soledad del caminante en busca de un mundo que no ha nacido.
Esta grieta, es un comando cadente que me ha seguido desde que tengo conciencia de ser.  He escrito miles de páginas, a través de su grito.He vivido la soledad desde muchas perspectivas, desde el Ideal de lo ermitaño, desde el tormento, desde el carnaval y alcoholismo de que quería cruzar y romperlo.  Porque también amé. También alguna vez creí que podría entrar en la mirada del otro como una ola y beber mar de su cuerpo. Luego el Teatro, vino a explicarme versos que no podía comprender la carne ni la nada. 
Y luego está lo de buscar el corazón del éter y el mundo oculto del magnetismo de la palabra ahorcada y la sangre que nutre el bosque desde tus diarios del descenso. Y está el ateismo y el baile de brujos chupando de los jabalíes la primera célula que la mar hundió entre sus costillas. Y todo es, cartucho y placenta, y nada lo es.

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